Habrá momentos
que no tenga
ni ganas
ni fuerzas
con que soportar
días aciagos.
Habrá otros,
que andaré
con las manos,
clavándome
cada clavo oxidado,
roca,
o borde afilado,
y no me importará
Lo más mínimo.
La presión
me ayuda a marcar las venas.
Estoy dispuesto
pero no termino de creer,
con la confianza de un niño.
Esperemos
Acertar a la primera.
(Las nueces nunca se rompen entre mis dedos)
Si no es el caso,
Tendré que olvidarme
de los miedos,
y sucumbir a la pesadez
para tras pasar la noche entre sus pliegues,
despertar y tajarle el cuello.
Cómo me gustan esos instantes
Después de diversas ansiedades,
Cuando eres consciente de que puedes con todo,
Y aunque te chocas de frente,
Que siempre lo haces,
Hablas con la firmeza,
De quien se cree lo que dice.
Convertirme en erudito
durante diez segundos.
Es mi Olimpo personal.
Sonreír,
como viendo lo que viene,
ido,
con la miel en los labios.