miércoles, 12 de julio de 2017

Contraído a ti

Contraído 
contraje
el coraje
de andar
a la sombra
del bien superior!

Abordé los residuos
del fósil metraje
que en rojo corre
al corazón.

Espoleando mil ristras de hueso
enfrentado al reflejo en cristal. 
Esmeralda y también esmerado
en cortar con las uñas
los bordes salientes 
de mi libertar

Estatuas sin fe
convertidas
en tácitos
mantras
de sal

Me até 
a tu eterna partida
pensando
en no verte a ver.
Y me equivoqué.
Veo que me equivoqué.
Pues aún sin fuerza
cansado
me ensancho en la memoria
de tu piel.

jueves, 23 de marzo de 2017

Retratados por el frío

Retratados por el frío.

Tanteando tantas cosas.
Tonteando de camino.
Tantras tosen
tildes faltan
donde tierno
entierro el tino.
Y vencido,
ya sin fuerzas,
como un Guadiana
escondido:
¡Muerto de frío
por las penas
de las corrientes
y ríos! Ríense
ansiosos a tropel
las bocas
y
labios
ungidos
por los roles de tragedia
de los dientes esculpidos.
¡Ay maldita incongruenzia
de dejarse al extravío,
por los riscos de la exigua
mala praxis de la culpa
y una duda razonable
¡Nos dormimos intranquilos!
Biensabiendo a mala cara
entre malencarados latidos
que lo exiguo de la culpa,
al igual que del camino,
no termina por el cese
de tantos tántricos tonteos;
Sino en la azeptazión
opaca de la noche y sus delirios:
Su estala en manto cegado
y las formas de su estilo.
En levante ante aspavientos
de aspas voces de molino
y todo mi prefazio de luzes
en gigantes convertidos.

domingo, 8 de enero de 2017

Daddy Jimmy Jones
Daddy Jimmy Jones
Dady daddy daddy daddy
daddy Jimmy Jones

Di yei an yei

Di yei an yei

Di yei an yei


While sounds the screaming's crowd
I can see the limousins
The sun is crying, Kill for us
above the sky. Kill for me
No hope no faith. Kill for God
You have a dream, I have a dream


The cult of life
The noise of death
So many time
Don't fall in hell
Oh save me, dad, o father lord
you are in my veins
with no control


Daddy Jimmy Jones
Daddy Jimmy Jones
Dady daddy daddy daddy
daddy Jimmy Jones

Di yei an yei

Di yei an yei

Di yei an yei

- - - - - - - - -

Di yei an yei

Di yei an yei

Di yei an yei

- - - - - - - - -

Fools are not being pure
The hace no future
like the last

lunes, 3 de octubre de 2016

Noche y cicatriz


Me siento a fumarme la vida
como cada noche;
a observarme
con esa saña,
madre del tiempo,
las cicatrices
que me marcan.

Esas jodidas cicatrices,
mapas de descontrol,
y juventud deleznada.

Se me escapan los ojos
Con cada lágrima.
La soledad mortifica,
incluso al dios de dioses.
Pero a mí,
no.
Para eso tengo mi piel
de heridas.

Si me duelo,
lo hago porque flaqueo.
Mi boca sabe más a negro,
Y mis rodillas
no soportan tanto peso.

Aguantando la respiración
como en un sueño;
Vuelvo a enzarzarme
En disputas de mala muerte.
Y mientras escupo sangre,
Se me atraganta la lengua.

Quedo, desnudo
Como un silencio;
Solo,
Áspero, mientras
me trago el corazón.

Tristemente olvidado,
(rey del vómito sentido)
Junto a mis jodidas cicatrices.

Santos inozentes

El temperamento de las espezies

Viene a sobrevenirse sobre
NUESTRAS cabezas
huecas, huidizas;
Presas del remolino
y eternas
lluvias
de
ideas...


lunes, 14 de marzo de 2016

No hay infierno

Mi vida... tantos atajos, tanta vida acumulada entre los dedos, antes de cada caricia. Tus labios, casi ni los recuerdos, mientras un regusto amargo de pasiones desaforadas se me queda en el cielo de la boca. Me muero. Cuesta imaginaros al otro lado del mar muerto, que durante noches fue tornado en encerado de baile.
No hay infierno

jueves, 18 de febrero de 2016

Es Tar (S-D) e

Estarse en la Parra...
Estarse en porte; Inmovilizar el norte.
Escanziada la vista,
escenificar el olvido...
Pararse ante su(s) luna(res),
su marea turbia, su mare nostrum.
Robusta, pálida, glazial...
bajo el limón y la sal
de un gerundio que resuella
contra corriente y tiempo
en gerundio existenzial.
Tic tac
Tic Tac
(Me voy, me voy, me voy, me voy... Que tarde ha de ser ya)

viernes, 15 de enero de 2016

Zoroastro de pies descalzos

Perdemos el control. Nos quedamos sin pensamiento de base y elocubraremos acerco de nada. Perdemos el control y nos quedamos sentados sobre nuestra podredumbre. Expiamos sueños incumplidos y los amores del Canaan. Saltan chispas entre la elocuencia y sus manos blancas. Estiro la mano hacia lo más alto de mi cúpula de cristales rotos y viendo el sol, comienzo a no querer esforzarme por impedir que sus rayos magenta y carótidos lo envuelvan todo. Perder el control y no estremecerme con menos ahínco del debido. Mi alma reposa placentera como justo antes de siquiera empezar a sentirla. Sin control ni respiración honda. El corazón de las tinieblas se mantiene sordo. Lloriquear no sirve de nada. No sirve de absolutamente nada. Pero duele cuando sabes que la piel de monda de limón aún rajando la garganta, acabaría en su ingesta al tragarlo, curando las cicatrices a base de tantos gritos.

jueves, 29 de octubre de 2015

Negra estampa

La tierra reposa plácida. Mis pies siempre fríos se pelean con el suelo. Cada paso es un pequeño salto al vacío. Tan solo un paso puede costarte toda una vida de insufribles torturas. Así transcurre el devenir y así se nos presenta. No llega a romperse la calma ni el silencio, se vician ambos lentamente a causa de los vapores de las malas decisiones. Acabamos gritando y lo jodemos todo. Ando cansado y así no es fácil que pueda llegar a correr a avisar de la llegada de los persas, pero juro por Dios, como un maldito no creyente harto de malas vibraciones cósmicas, que hay resquicios de fe. Sigue habiéndolos a pesar de la tormenta. Oí hace tiempo hablar de los tifones. Nos balanceamos como el viento por miedo, bailando, asidos por la ira o bajo los efectos de múltiples estupefacientes. Nos gusta dar vueltas sobre nosotros mismos. Y empiezo hablando de servidor, que de tanto caerse ha afectado a la gravedad de la Tierra. Mientras la tierra sigue reposando plácida a mis pies. Me consume una ira descomunal hacia ningún motivo. Por ningún motivo. Por mi propia necedad. Y alargo una telaraña mental que lo envuelve todo y me complica la respiración. Y toda conclusión hallada en la ausencia de aire no puede llegar a defender ninguna causa ante un jurado; Ante las escuetas estrellas que parpadean a veces. Sobre todo si me da por mirar hacia arriba, y las lámparas golpean furiosas luz por todas partes, superponiéndose a la de farolas y ventanas, y dejando algún hueco para alguna tímida estrella. Una silvante de ojos claros y puntas de flecha. Parpadeo. Riego mis plantas con la asiduidad debida, osea cuando no llueve. Mi templanza vale menos que el papel y ostento un ánimo de mil demonios cuando deja de llover. Soy uno de tantos tifones hechos de carne y pulso temploroso. Me vengo arriba y escupo con fuerza. Las ventanas empañadas, la ceniza que se intuye y un silencio negro. He recorrido a cada mujer como devora el fuego un pasto de verano por amor a la belleza y al arte de devorar, pero jamás encontré mayor paz que sumergir la cara dentro de blancas flores de albahaca. Como si de los pechos de la madre naturaleza se tratasen. Recobro el aliento en mitad de la madrugada. Me enderezo, bostezo, estiro los brazos y prendo fuego. Exaltación del yo. Acto reflejo. He dejado a un lado las lógicas aplastantes , ya no corrijo por defecto, apenas me manifiesto y rompo a llorar por dentro forzando la más gracil de las sonrisas en señal de afecto. Rimo a veces sin quererlo y mientras giro en varios tiempos, a tiempo, nublo la vista y estallo. No negaré la compleja vida de un niño perdido, el perder la paciencia a mitad de camino por forzar la máquina. La máquina de follar, citando a Bukowski. Lucho por estar enamorado, porque los cristales amanezcan limpios sin lejía, por conservar lo poco que me queda de entereza y por brindas las causas perdidas. Dios los crea y nosotros nos reunimos. Siempre ha sido así. Siempre movidos por el viento. Y por causa efecto, tras sumirnos en un delicioso caos, al remontar el vuelo nos graznan cuervos. Cuervos negros, tras las lechuzas de la madrugada. La tierra permanece a la espera de las primeras lágrimas.


miércoles, 23 de septiembre de 2015

Tempus fugit Una llama llora

Las calles olían a sudor de puntas gastadas, a enjambres húmedos y 'esquisos'; La confrontazión edulcorante de una estazión caduca y otra que se erige como espectro de viejas pasiones, que sin llegar nunca a serlo; en cuanto a lo de viejas se refiere, que arrancan la sonrisa del voraz de reconquistas. De vuelta al único hogar donde reside realmente la felizidad, donde las moscas de bar, las de mantequilla y las prinzesas prometidas, a despecho del inglés, danzan como vírgenes cretenses. A la espera de reinos. Quizás también de hojas con que alimentarse. Hojas de estrella, e puntas de flecha y labios calientes con sabor a almendra. El otoño se me tatúa despazio, sus demonios tienen poca estatura ya que van recogiendo los frutos de un verano plagado de una piel muerta que mudar, erosionada por los rayos de sol y las sombras de los agujeros negros.