Negras ovejas
me muerden
los ojos.
Un paso
en falso,
uno de tantos,
desconsiderado
como el que más,
menos yo
que de costumbre.
Cansancio.
¡Despierta!
Demasiado peso
sobre los párpados.
Arranco
las raíces podridas
y me encuentro de
nuevo
con esos
ojos que cansados
de mirar
se quedan petrificados.
Quiero arrancarme
la mala sensación
de perder
la fe.
Esperanzas que se aferran
pero que no salen a la luz.
Ovejas negras pasan
sobre mi sombra
y arrancan parte
de mi camino.
Me quedo frío.
No puedo apartarlas,
ni cogerlas
para lanzarlas lejos...
Necesito.
Agresividad y fuerza de golpe.
Tumbar en un K.O
severo
las malas tentaciones
que llevan a la depresión
a quien se descuelga
ciego
por la cornisa más escarpada.
No soy ningún héroe,
pero te prometo,
que si los demonios
siguen mordiéndome las muñecas
y las piernas,
abriré la boca
y clavaré mis dientes
sobre cada demoníaco bovino
que en una cuenta atrás
de pesadez interminable
me haga olvidar lo que de verdad
me da la vida.
Fuerza, vida...
todo por la saliva de mi garganta
y el aire que entra
para salir
en pleno huracán de mis pulmones.
Pequeña, Dorothy,
arrástrame contigo.
No hay brujas donde vamos,
sólo demasiada lluvia
y niebla de aliento caliente.
Nuestro Sinaí...
siempre con regusto a ceniza.
jueves, 15 de noviembre de 2012
lunes, 5 de noviembre de 2012
Kraken de piel pálida
La princesa cansada
de tragar lagartos
se cosió los labios.
Monstruos
verdes
escamados
agrios, hilarantes, enormes
duros, ásperos y
llenos de dientes.
¿Por qué te los tragas?
¿Por qué dejas que te dejen quemada
la garganta,
la voz
hasta que te afilen
las cuerdas vocales... hasta que ya
no (¡No!)
te queden fuerzas para gritar?
El miedo.
Sólo el miedo.
El demonio sabe por dentro
mejor que
cortando por fuera-
Respondía entre balbuceos
Ni lágrimas,
ni ganas de tierra prometida.
El nuevo mundo
tiene grilletes
demasiado
de raíces pa' dentro...
No te preocupes,
siempre me queda el conformismo.
me repites-
Sangra.
Mientras habla..
Habla, por no implosionarse...
¡Explota!,
Aunque no tengo valor para pedírtelo.
No te quedes inmóvil
Aparta los lagartos
cría cuervos sobre ellos
cría callos
entre tus
dedos alargados
Que rasguen sus pieles de musgo
¡y escupe el veneno...!
Yo lo hago ya.
No tengo más saliva
Sigo escupiendo.
Sangre
más sangre
más sangre
y tú lloras
No puedo,
Seguiré escupiendo.
No hay sombra
ni demonio que me
haga desfallecer.
Komodo maldito!
Malditas bestias
de dientes afilados
Atacad mi cuello
dejadla en paz
colgadme por los párpados,
no sigáis arrancándole el canto,
como a un ruiseñor caído.
No habrá miedo
-me repites
Nunca lo hubo.
Sólo conformismo...
No! No!
No! NO!! NO NO NO! ! !
No me cabe ni un ápice
de conformismo.
Seré más reptil que cada uno de ellos
me comeré sus huevos,
me comeré el mundo entero
si hace falta.
Pero levanta la vista
porque vuelve a caer la noche
y sigues tan caliente.
Todo acaba siendo una pesadilla
mientras te toco como la última vez
sabiendo que aunque te arranquen la piel
siempre queda el hueso.
Riámonos como hienas
en estado de celo
con infinitas ansias de vida,
y despertémonos sudando
de sopetón.
de tragar lagartos
se cosió los labios.
Monstruos
verdes
escamados
agrios, hilarantes, enormes
duros, ásperos y
llenos de dientes.
¿Por qué te los tragas?
¿Por qué dejas que te dejen quemada
la garganta,
la voz
hasta que te afilen
las cuerdas vocales... hasta que ya
no (¡No!)
te queden fuerzas para gritar?
El miedo.
Sólo el miedo.
El demonio sabe por dentro
mejor que
cortando por fuera-
Respondía entre balbuceos
Ni lágrimas,
ni ganas de tierra prometida.
El nuevo mundo
tiene grilletes
demasiado
de raíces pa' dentro...
No te preocupes,
siempre me queda el conformismo.
me repites-
Sangra.
Mientras habla..
Habla, por no implosionarse...
¡Explota!,
Aunque no tengo valor para pedírtelo.
No te quedes inmóvil
Aparta los lagartos
cría cuervos sobre ellos
cría callos
entre tus
dedos alargados
Que rasguen sus pieles de musgo
¡y escupe el veneno...!
Yo lo hago ya.
No tengo más saliva
Sigo escupiendo.
Sangre
más sangre
más sangre
y tú lloras
No puedo,
Seguiré escupiendo.
No hay sombra
ni demonio que me
haga desfallecer.
Komodo maldito!
Malditas bestias
de dientes afilados
Atacad mi cuello
dejadla en paz
colgadme por los párpados,
no sigáis arrancándole el canto,
como a un ruiseñor caído.
No habrá miedo-me repites
Nunca lo hubo.
Sólo conformismo...
No! No!
No! NO!! NO NO NO! ! !
No me cabe ni un ápice
de conformismo.
Seré más reptil que cada uno de ellos
me comeré sus huevos,
me comeré el mundo entero
si hace falta.
Pero levanta la vista
porque vuelve a caer la noche
y sigues tan caliente.
Todo acaba siendo una pesadilla
mientras te toco como la última vez
sabiendo que aunque te arranquen la piel
siempre queda el hueso.
Riámonos como hienas
en estado de celo
con infinitas ansias de vida,
y despertémonos sudando
de sopetón.
miércoles, 3 de octubre de 2012
Todo por un poco de locura
Como un Zaratustra de barro.
Árido. Acentuado.
Sigo un camino
delineado
recto,
sin nombre...
Me caigo
cientos de veces,
astillando mis dedos,
mi alma;
cortando las ataduras a la pureza
de contemplarlo todo
con ojos de dios.
Perfección,
mesura,
castidad.
Estoy desvirgado.
En tantos
y tan innobles sentidos,
que cuando cierro los ojos
antes de dormir
suele excitarme la idea
de seguir siendo yo mismo
al despertar.
Vida eterna de pecador,
que redescubre su causa,
y que entre acto y acto
se queda con la mente en blanco.
Reflexionar.
Procurar apartar profundas divagaciones.
Necesito meterme a veces
en coliseos insustanciales
donde leones y tigres
dejen de ser miedos y traumas,
siendo sólo eso:
leones y tigres,
que destripen
cercenen
y devoren mis tripas.
Temer por la vida,
viendo llegar la barca
del gólgota negro.
Contemplar como la sombra absorve la vida.
Sonreir.
La vida sigue. Sigue. Sigue...
Lo insustancial,
en dosis de deseintoxicado,
consigue aportar lo mismo
que un poco de humo
tras un polvo perfecto.
Personalmente,
me encanta<.
Agradezco sus efectos,
su "ninguna pretensión",
su exorcismo de la compleja paradicmática
que envuelve el mundo.
¿Qúe es insustancial?
-Me pregunto
tras escupir demasiadas palabras.
Tú y yo, lo somos.
Quizás más yo, que tú.
Todo lo llevadero.
Aquello que consigue excitarte en las situaciones
más inverosímiles...
Aquello que vestido de obsesión
aparta tu mente del cotarro.
El corazón lo es.
El león y el tigre.
Amar, latir, mandar sangre
a propulsión desde dentro.
Eso es vida aún sin madurar.
Todo lo ligado al raciocinio,
al pensar
y el estar jodido...
queda simbolizado
como importancia primera,
impidiendo que entre sus amasijos
se cuelen los vapores tóxicos
y desinhibidores
que conviertieron a Alonso Quijano
en el perfecto caballero...
sin pecado cometido,
realizado, y "puraesencia".
Árido. Acentuado.
Sigo un camino
delineado
recto,
sin nombre...
Me caigo
cientos de veces,
astillando mis dedos,
mi alma;
cortando las ataduras a la pureza
de contemplarlo todo
con ojos de dios.
Perfección,
mesura,
castidad.
Estoy desvirgado.
En tantos
y tan innobles sentidos,
que cuando cierro los ojos
antes de dormir
suele excitarme la idea
de seguir siendo yo mismo
al despertar.
Vida eterna de pecador,
que redescubre su causa,
y que entre acto y acto
se queda con la mente en blanco.
Reflexionar.
Procurar apartar profundas divagaciones.
Necesito meterme a veces
en coliseos insustanciales
donde leones y tigres
dejen de ser miedos y traumas,
siendo sólo eso:
leones y tigres,
que destripen
cercenen
y devoren mis tripas.
Temer por la vida,
viendo llegar la barca
del gólgota negro.
Contemplar como la sombra absorve la vida.
Sonreir.
La vida sigue. Sigue. Sigue...
Lo insustancial,
en dosis de deseintoxicado,
consigue aportar lo mismo
que un poco de humo
tras un polvo perfecto.
Personalmente,
me encanta<.
Agradezco sus efectos,
su "ninguna pretensión",
su exorcismo de la compleja paradicmáticaque envuelve el mundo.
¿Qúe es insustancial?
-Me pregunto
tras escupir demasiadas palabras.
Tú y yo, lo somos.
Quizás más yo, que tú.
Todo lo llevadero.
Aquello que consigue excitarte en las situaciones
más inverosímiles...
Aquello que vestido de obsesión
aparta tu mente del cotarro.
El corazón lo es.
El león y el tigre.
Amar, latir, mandar sangre
a propulsión desde dentro.
Eso es vida aún sin madurar.
Todo lo ligado al raciocinio,
al pensar
y el estar jodido...
queda simbolizado
como importancia primera,
impidiendo que entre sus amasijos
se cuelen los vapores tóxicos
y desinhibidores
que conviertieron a Alonso Quijano
en el perfecto caballero...
sin pecado cometido,
realizado, y "puraesencia".
Deudor de guisantes
en
volver a abrir la boca.
Pero
el tiempo no perdona.
las
palabras
se
atragantan
y
balancean
en
un limbo personal,
donde
sólo consigue zafar
la
fortaleza interior
y
las ganas de largarse.
Detesto
no
emitir
más
que un balbuceo.
Infantil
e inmóvil.
¡Mi
vida, mi pura esencia!
Relegada
a una mirada
con
nostalgia.
Pero
como toda
mal
mosca,
que
huele la cerveza
y
la podredumbre
arranco
mi
silencio
como
el sol
me
arranca la piel,
nada
más amanecer.
Y
aparezco,
desde
una invisibilidad,
no
diré que programada,
pero
sí descatalogada.
Para
decir:
¡Soy
yo, huelo el mundo!
que
levante la mano
y
me lanze su lengua!
Un
ejercicio de fe.
Dejar
escapar
lo
que procrea en mi cabeza.
Aún
sin que nada me mueva,
ni
tenga un maestro
al
que debiera honrar con mi
poética,
lírica, rima asonante…
(risas)
Sólo
son palabras.
Pero
joder…
Hoy
son las mías.
Y
eso me encanta.
miércoles, 22 de agosto de 2012
Corazón que sofoca
No por amanezer
de forma continuada
se practica el escapismo
de las horas de sueño.
Noches cerradas,
a cal y canto.
Secuencias sin interludios
o intermedios de sueño.
Lágrimas
cayendo por debajo
de la piel.
Amaneze
y un reguera tenue
de frío me paraliza
la garganta.
Siempre cae la noche,
sin demora,
interpretando la canción
que todos conocemos,
que nadie oye
mientras duerme profundo,
pero que en mi caso
escucho hasta la saciedad.
Un lamento,
un sonido prolongado,
en una sola nota sostenida,
aguda y ahogada.
Un lamento sin tristeza alguna,
como gritos de gato
mientras cierras el saco...
La noche me conmueve
y me incita a perderme.
En mí, entre mí, conmigo...
Procuro cerrar los ojos
durante el día,
para que al anochezer
sea mi oído,
y no mi vista,
quien me dicte
la pauta a seguir.
La locura interminable.
El corazón a bocanadas.
de forma continuada
se practica el escapismo
de las horas de sueño.
Noches cerradas,
a cal y canto.
Secuencias sin interludios
o intermedios de sueño.
Lágrimas
cayendo por debajo
de la piel.
Amaneze
y un reguera tenue
de frío me paralizala garganta.
Siempre cae la noche,
sin demora,
interpretando la canción
que todos conocemos,
que nadie oye
mientras duerme profundo,
pero que en mi caso
escucho hasta la saciedad.
Un lamento,
un sonido prolongado,
en una sola nota sostenida,
aguda y ahogada.
Un lamento sin tristeza alguna,
como gritos de gato
mientras cierras el saco...
La noche me conmueve
y me incita a perderme.
En mí, entre mí, conmigo...
Procuro cerrar los ojos
durante el día,
para que al anochezer
sea mi oído,
y no mi vista,
quien me dicte
la pauta a seguir.
La locura interminable.
El corazón a bocanadas.
Hojas amigas
Demasiado profundo.
Honda hondonada...
Otoño,
con cada uno
de sus rascacielos.
No paro de apartarme
malditas hojas de la cara.
Blandas, opacas y ásperas
hojas en mi cara.
¿Para qué engañarme?
No por insuflarme
espíritu de otoño,
y quitarme mosquitos
imaginando que son hojas,
dejará de ser verano.
Verano de calor y más calor.
De falta de calidez.
Mustia sombra
la que me acompaña.
Mustio todo,
excepto el bochorno
que del sol se me adhiere.
Honda hondonada...
Otoño,
con cada uno
de sus rascacielos.
No paro de apartarme
malditas hojas de la cara.
Blandas, opacas y ásperas
hojas en mi cara.
¿Para qué engañarme?
No por insuflarme
espíritu de otoño,
y quitarme mosquitos
imaginando que son hojas,
dejará de ser verano.
Verano de calor y más calor.
De falta de calidez.
Mustia sombra
la que me acompaña.
Mustio todo,
excepto el bochorno
que del sol se me adhiere.
martes, 24 de julio de 2012
Zorras y vino deshilachado
Riesgo.
Cardenales
de un negro
apasionado
en la planta izquierda
del pie.
Tras una caída aparatosa.
Tras resbalarme con
mi propia
sombra y
pisotear un corazón
que convertido
en zapato de cristal
sólo sirvió
para un último vals
de sudor y sangre.
Las fuerzas
no siempre
pueden servirse.
Mi cuello alberga una tensión
que desarticula mis gestos,
consiguiendo tornar
mi fijación de músculos
en deforme consonancia,
en un frío
e hierático semblante.
Sin arrugas ni vida.
Como uno más...
Necesito un buen boca a boca.
Que se me salga hasta la última gota
de agua salada de los pulmones.
No atragantarme más con la lengua,
a no ser que sea ajena,
y comerme el mundo
ensartando sus negras nubes
con las astillas que tengo clavadas
entre cada órgano, ...
cada voz, ...
cada paso...
Y que si hay algún miedo...
Que salga de tu garganta
mientras mi esperma se disuelve en ella.
Miedos con esencia a vida nueva.
Pesadillas de escaso valor.
Autopistas de noche
No hay más amanezeres.
Se escuchan grillos,
gritos...
y orgasmos ideados.
Idílicas muestras
de que algo se mantiene latiente
entre las horas de días muertos.
Piel de serpiente.
...Te toco...
Tienes piel de serpiente.
Abre tus piernas
y ofréceme la manzana.
Tan sólo necesito
tumbarme al sol
con semejanzas a iguanas,
y sacar la lengua
para sentir la brisa.
(mientras el sabor
de la manzana
se corre por mis labios...)
Cardenales
de un negro
apasionado
en la planta izquierda
del pie.
Tras una caída aparatosa.
Tras resbalarme con
mi propia
sombra y
pisotear un corazón
que convertido
en zapato de cristal
sólo sirvió
para un último vals
de sudor y sangre.
Las fuerzas
no siempre
pueden servirse.
Mi cuello alberga una tensión
que desarticula mis gestos,
consiguiendo tornar
mi fijación de músculos
en deforme consonancia,
en un frío
e hierático semblante.
Sin arrugas ni vida.
Como uno más...
Necesito un buen boca a boca.
Que se me salga hasta la última gota
de agua salada de los pulmones.
No atragantarme más con la lengua,
a no ser que sea ajena,
y comerme el mundo
ensartando sus negras nubes
con las astillas que tengo clavadas
entre cada órgano, ...
cada voz, ...
cada paso...
Y que si hay algún miedo...
Que salga de tu garganta
mientras mi esperma se disuelve en ella.
Miedos con esencia a vida nueva.
Pesadillas de escaso valor.
Autopistas de noche
No hay más amanezeres.
Se escuchan grillos,
gritos...
y orgasmos ideados.
Idílicas muestras
de que algo se mantiene latiente
entre las horas de días muertos.
Piel de serpiente.
...Te toco...
Tienes piel de serpiente.
Abre tus piernas
y ofréceme la manzana.
Tan sólo necesito
tumbarme al sol
con semejanzas a iguanas,
y sacar la lengua
para sentir la brisa.
(mientras el sabor
de la manzana
se corre por mis labios...)
Vamos! Vamos!
La voz ronca
de gritar
a todo
lo que me rodea.
Ataques de ansiedad,
mientras
el control se me escapa
de las manos.
No sé si caeré
rendido
en mitad de la calle,
o seré pasto
o abono
de cunetas frías.
Mi cuerpo está
convaleciente,
herido
y precozmente
envejecido,
por el exceso de miedo,
el sofoco
de ver arder mi cerebro
mientras duermo,
y esa nauseabunda sensación
de ansiar algo
tan profundo
que en su ausencia
se me quiebra el alma,
hasta dejar un trazo
cenízeo,
irregular,
tenue y oscuro;
con forma
de corazón.
de gritar
a todo
lo que me rodea.
Ataques de ansiedad,
mientras
el control se me escapa
de las manos.
No sé si caeré
rendidoen mitad de la calle,
o seré pasto
o abono
de cunetas frías.
Mi cuerpo está
convaleciente,
herido
y precozmente
envejecido,
por el exceso de miedo,
el sofoco
de ver arder mi cerebro
mientras duermo,
y esa nauseabunda sensación
de ansiar algo
tan profundo
que en su ausencia
se me quiebra el alma,
hasta dejar un trazo
cenízeo,
irregular,
tenue y oscuro;
con forma
de corazón.
lunes, 16 de julio de 2012
Sacramento Road
Tango.
Copas a ritmo
de un sexo
que se cueze.
Más lento que nunca,
como si nos hubiésemos desgastado.
Conocido y revisado
hasta una saciedad que turba.
Labios de roze lejano,
penetraciones
apasionadas
por el deseo mismo de la pasión.
Sentirme dentro tuya
y al mismo tiempo, no verte.
Mis pulmones son cuevas
de vampiro
y me huele el aliento a ajo.
Se me mueren las arterias
y no tengo siquiera sangre
con que formar la escena del crimen.
Caeré. Aún no.
Ojalá haya una mano
entre mi cara
y un suelo.
Duele.
(Te)Ansío...
...Acabar.
Ojos cerrados
Sentir(me)
especial
sin serlo
en nada.
Nunca tuve tanto miedo,
del tono humano en voz,
de pasarme de ganas
y encontrarme con las cuerdas
vocales
esparcidas por el suelo.
Y el alma,
tatuada,
bajo los párpados.
Copas a ritmo
de un sexo
que se cueze.
Más lento que nunca,
como si nos hubiésemos desgastado.
Conocido y revisadohasta una saciedad que turba.
Labios de roze lejano,
penetraciones
apasionadas
por el deseo mismo de la pasión.
Sentirme dentro tuya
y al mismo tiempo, no verte.
Mis pulmones son cuevas
de vampiro
y me huele el aliento a ajo.
Se me mueren las arterias
y no tengo siquiera sangre
con que formar la escena del crimen.
Caeré. Aún no.
Ojalá haya una mano
entre mi cara
y un suelo.
Duele.
(Te)Ansío...
...Acabar.
Ojos cerrados
Sentir(me)
especial
sin serlo
en nada.
Nunca tuve tanto miedo,
del tono humano en voz,
de pasarme de ganas
y encontrarme con las cuerdas
vocales
esparcidas por el suelo.
Y el alma,
tatuada,
bajo los párpados.
Poco
Caballos sin alas.
Arenas tibias,
árida...
y llenas de monstruos esquivos.
Lanzas de garganta emergente.
Corazones de piedra en el riñón.
Ganas de algo.
Arenas tibias,
árida...
y llenas de monstruos esquivos.
Lanzas de garganta emergente.
Corazones de piedra en el riñón.
Ganas de algo.
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