Un hueco en mi pecho
de tamaño
descorazonador.
Que arde,
sin parar.
No hay madera,
que ayude a prender.
Es un hueco
vacío
de sensaciones,
de sueños,
memoria.
Un agujero
profundo
y oscuro,
con un remiendo en plata.
¡Abordar Constantinopla!
dicen mis pulmones.
Muerte,
de pechos
negros.
Sobre mi cabeza.
No alcanzaré la orilla.
La voces tienen razón.
Soy peso muerto,
mala espina.
¡Y qué?
Decoraré mis entrañas
con las malas hierbas
que fueron arrancadas.
Que me fueron arrancadas.
Voces de sirena, y
un sueño terrible...
Fuera...
fuera...
fuera...
fuera...
de mí mismo...
como mi propio corazón...
martes, 8 de enero de 2013
miércoles, 2 de enero de 2013
Serpiente de amapolas
Se me perdió el mundo.
Mis venas,
abiertas.
Mi carne
nunca
fue suficiente.
Se me caen los ojos.
Vientre de gusano,
en flor
de desierto.
Frío,
frío, frío...
Tacho mis latidos,
apretando los dientes,
como si fuera a llover,
y la lluvia limpiara
mi tensión psicológica,
mi miedo,
mi celo...
En situación absoluta
de hundimiento.
Enterrado,
con la boca abierta,
mientras grito,
sin voz.
Llueve demasiado,
para que
siquiera algo de líquido
lleve al corazón...
Aprieto el puño...
Estoy dispuesta - dices desnuda...
Se me caen las lágrimas.
No sé si puedo volar,
con el pecho cortado,
e imágenes de sombra
clavadas dentro...¡Quiero volar, joder!
¡Quiero verte volar!
¡Luz o Morir!
Acabar con un alma
que se
tambalea...
y arrastrar los pies hacia
donde el eco
es la ampliación del orgasmo
entrelazado,
del placer
de la vida, in psique y
a piel curtida.
¡Ven!
No...
Ama...
Lánza(me) al vacío los demonios
y cuida tus alas...
En cuanto me quite
la realidad escuálida,
esperaré
en donde
las cabezas cortadas.
Sólo, junto al mar...
Aunque
qué más da...
Mis venas,
abiertas.
Mi carne
nunca
fue suficiente.
Se me caen los ojos.
Vientre de gusano,
en flor
de desierto.
Frío,
frío, frío...
Tacho mis latidos,
apretando los dientes,
como si fuera a llover,
y la lluvia limpiara
mi tensión psicológica,
mi miedo,
mi celo...
En situación absoluta
de hundimiento.
Enterrado,
con la boca abierta,
mientras grito,
sin voz.
Llueve demasiado,
para que
siquiera algo de líquido
lleve al corazón...
Aprieto el puño...
Estoy dispuesta - dices desnuda...
Se me caen las lágrimas.
No sé si puedo volar,
con el pecho cortado,
e imágenes de sombra
clavadas dentro...¡Quiero volar, joder!
¡Quiero verte volar!
¡Luz o Morir!
Acabar con un alma
que se
tambalea...
y arrastrar los pies hacia
donde el eco
es la ampliación del orgasmo
entrelazado,
del placer
de la vida, in psique y
a piel curtida.
¡Ven!
No...
Ama...
Lánza(me) al vacío los demonios
y cuida tus alas...
En cuanto me quite
la realidad escuálida,
esperaré
en donde
las cabezas cortadas.
Sólo, junto al mar...
Aunque
qué más da...
sábado, 29 de diciembre de 2012
...
Corazón a tientas
que sólo respira,
en la prolongación
de una última calada...
Corazón...
Distancia
abrupta
manipuladora
y caótica.
Mal sueño.
Pocas ganas
de ver amanecer
sobre la ácrea
realidad,
sus vampiras sombras,
su espíritu de vida...
Querer hundirse,
y no flotar,
habiendo perdido
la ilusión y la dama,
blanca perla.
Querer morir,
sin ganas
de alzar la vista
y volver a verlo
todo negro...
que sólo respira,
en la prolongación
de una última calada...
Corazón...
Distancia
abrupta
manipuladora
y caótica.
Mal sueño.
Pocas ganas
de ver amanecer
sobre la ácrea
realidad,
sus vampiras sombras,
su espíritu de vida...
Querer hundirse,
y no flotar,
habiendo perdido
la ilusión y la dama,
blanca perla.
Querer morir,
sin ganas
de alzar la vista
y volver a verlo
todo negro...
jueves, 6 de diciembre de 2012
Sangre fácil
Mares...
una sensación
como de humo
que me recorre
la piel...
Restos de mundo
en mis enzías.
¿Arde Babilonia!
Mi piel está tan fría.
Mis manos,
tan sumamente,
inmersas
en un frío glacial.
Mis dientes
tienen sombras
y restos
de un mundo,
difícil de digerir.
Un paro cardiaco
encima de un cuerpo
desnudo. Titubeante,
ansioso,
¡Gloria a los caídos!
entre las sábanas
descoloridas
por el exceso de aliento.
Limpiar mis dientes
con sarro ajeno.
Contonearme ante la muerte,
en un forzejeo,
baile de máscaras,
tras una fiera
sostenida sobre sus cuatro patas.
Lanzarme dentro,
sin dudas, indudablemente,
olvidar las sombras,
el mundo quebradizo.
Volver a crear
todo el universo,
en cada una de sus formas,
en el parpadeo de la noche.
Cerrada.
entre piernas abiertas...
ojos en busca de ojos,
y un calor sofocante.
Otra copa de vino,
y me volveré loco.
Te (en)volveré
y me quedarán fuerzas
para seguir reptando
por tu espalda...
una sensación
como de humo
que me recorre
la piel...
Restos de mundo
en mis enzías.
¿Arde Babilonia!
Mi piel está tan fría.
Mis manos,
tan sumamente,
inmersas
en un frío glacial.Mis dientes
tienen sombras
y restos
de un mundo,
difícil de digerir.
Un paro cardiaco
encima de un cuerpo
desnudo. Titubeante,
ansioso,
¡Gloria a los caídos!
entre las sábanas
descoloridas
por el exceso de aliento.
Limpiar mis dientes
con sarro ajeno.
Contonearme ante la muerte,
en un forzejeo,
baile de máscaras,
tras una fiera
sostenida sobre sus cuatro patas.
Lanzarme dentro,
sin dudas, indudablemente,
olvidar las sombras,
el mundo quebradizo.
Volver a crear
todo el universo,
en cada una de sus formas,
en el parpadeo de la noche.
Cerrada.
entre piernas abiertas...
ojos en busca de ojos,
y un calor sofocante.
Otra copa de vino,
y me volveré loco.
Te (en)volveré
y me quedarán fuerzas
para seguir reptando
por tu espalda...
martes, 20 de noviembre de 2012
Nada
Se me juntan
causas
y faltas de sentido.
Incoherencias,
y voces del más allá que dicen que abandone.
¿Me resigno?
Soy humano.
Me aferro
con ambas manos al borde
del abismo
que me separa de la nada
mientras se me deshacen las manos.
No vale más sentido
que aquel que
crece en tu estómago
y te pide que comas
por la mañana,
tarde,
o noche...
sentido vital.
Y hoy,
más que tantas veces,
pensar en otros sentidos
hace que se me revuelva el alma...
causas
y faltas de sentido.
Incoherencias,
y voces del más allá que dicen que abandone.
¿Me resigno?
Soy humano.
Me aferro
con ambas manos al borde
del abismo
que me separa de la nada
mientras se me deshacen las manos.
No vale más sentido
que aquel que
crece en tu estómago
y te pide que comas
por la mañana,
tarde,
o noche...
sentido vital.
Y hoy,
más que tantas veces,
pensar en otros sentidos
hace que se me revuelva el alma...
jueves, 15 de noviembre de 2012
Traspiés y paso acelerado
Negras ovejas
me muerden
los ojos.
Un paso
en falso,
uno de tantos,
desconsiderado
como el que más,
menos yo
que de costumbre.
Cansancio.
¡Despierta!
Demasiado peso
sobre los párpados.
Arranco
las raíces podridas
y me encuentro de
nuevo
con esos
ojos que cansados
de mirar
se quedan petrificados.
Quiero arrancarme
la mala sensación
de perder
la fe.
Esperanzas que se aferran
pero que no salen a la luz.
Ovejas negras pasan
sobre mi sombra
y arrancan parte
de mi camino.
Me quedo frío.
No puedo apartarlas,
ni cogerlas
para lanzarlas lejos...
Necesito.
Agresividad y fuerza de golpe.
Tumbar en un K.O
severo
las malas tentaciones
que llevan a la depresión
a quien se descuelga
ciego
por la cornisa más escarpada.
No soy ningún héroe,
pero te prometo,
que si los demonios
siguen mordiéndome las muñecas
y las piernas,
abriré la boca
y clavaré mis dientes
sobre cada demoníaco bovino
que en una cuenta atrás
de pesadez interminable
me haga olvidar lo que de verdad
me da la vida.
Fuerza, vida...
todo por la saliva de mi garganta
y el aire que entra
para salir
en pleno huracán de mis pulmones.
Pequeña, Dorothy,
arrástrame contigo.
No hay brujas donde vamos,
sólo demasiada lluvia
y niebla de aliento caliente.
Nuestro Sinaí...
siempre con regusto a ceniza.
me muerden
los ojos.
Un paso
en falso,
uno de tantos,
desconsiderado
como el que más,
menos yo
que de costumbre.
Cansancio.
¡Despierta!
Demasiado peso
sobre los párpados.
Arranco
las raíces podridas
y me encuentro de
nuevo
con esos
ojos que cansados
de mirar
se quedan petrificados.
Quiero arrancarme
la mala sensación
de perder
la fe.
Esperanzas que se aferran
pero que no salen a la luz.
Ovejas negras pasan
sobre mi sombra
y arrancan parte
de mi camino.
Me quedo frío.
No puedo apartarlas,
ni cogerlas
para lanzarlas lejos...
Necesito.
Agresividad y fuerza de golpe.
Tumbar en un K.O
severo
las malas tentaciones
que llevan a la depresión
a quien se descuelga
ciego
por la cornisa más escarpada.
No soy ningún héroe,
pero te prometo,
que si los demonios
siguen mordiéndome las muñecas
y las piernas,
abriré la boca
y clavaré mis dientes
sobre cada demoníaco bovino
que en una cuenta atrás
de pesadez interminable
me haga olvidar lo que de verdad
me da la vida.
Fuerza, vida...
todo por la saliva de mi garganta
y el aire que entra
para salir
en pleno huracán de mis pulmones.
Pequeña, Dorothy,
arrástrame contigo.
No hay brujas donde vamos,
sólo demasiada lluvia
y niebla de aliento caliente.
Nuestro Sinaí...
siempre con regusto a ceniza.
lunes, 5 de noviembre de 2012
Kraken de piel pálida
La princesa cansada
de tragar lagartos
se cosió los labios.
Monstruos
verdes
escamados
agrios, hilarantes, enormes
duros, ásperos y
llenos de dientes.
¿Por qué te los tragas?
¿Por qué dejas que te dejen quemada
la garganta,
la voz
hasta que te afilen
las cuerdas vocales... hasta que ya
no (¡No!)
te queden fuerzas para gritar?
El miedo.
Sólo el miedo.
El demonio sabe por dentro
mejor que
cortando por fuera-
Respondía entre balbuceos
Ni lágrimas,
ni ganas de tierra prometida.
El nuevo mundo
tiene grilletes
demasiado
de raíces pa' dentro...
No te preocupes,
siempre me queda el conformismo.
me repites-
Sangra.
Mientras habla..
Habla, por no implosionarse...
¡Explota!,
Aunque no tengo valor para pedírtelo.
No te quedes inmóvil
Aparta los lagartos
cría cuervos sobre ellos
cría callos
entre tus
dedos alargados
Que rasguen sus pieles de musgo
¡y escupe el veneno...!
Yo lo hago ya.
No tengo más saliva
Sigo escupiendo.
Sangre
más sangre
más sangre
y tú lloras
No puedo,
Seguiré escupiendo.
No hay sombra
ni demonio que me
haga desfallecer.
Komodo maldito!
Malditas bestias
de dientes afilados
Atacad mi cuello
dejadla en paz
colgadme por los párpados,
no sigáis arrancándole el canto,
como a un ruiseñor caído.
No habrá miedo
-me repites
Nunca lo hubo.
Sólo conformismo...
No! No!
No! NO!! NO NO NO! ! !
No me cabe ni un ápice
de conformismo.
Seré más reptil que cada uno de ellos
me comeré sus huevos,
me comeré el mundo entero
si hace falta.
Pero levanta la vista
porque vuelve a caer la noche
y sigues tan caliente.
Todo acaba siendo una pesadilla
mientras te toco como la última vez
sabiendo que aunque te arranquen la piel
siempre queda el hueso.
Riámonos como hienas
en estado de celo
con infinitas ansias de vida,
y despertémonos sudando
de sopetón.
de tragar lagartos
se cosió los labios.
Monstruos
verdes
escamados
agrios, hilarantes, enormes
duros, ásperos y
llenos de dientes.
¿Por qué te los tragas?
¿Por qué dejas que te dejen quemada
la garganta,
la voz
hasta que te afilen
las cuerdas vocales... hasta que ya
no (¡No!)
te queden fuerzas para gritar?
El miedo.
Sólo el miedo.
El demonio sabe por dentro
mejor que
cortando por fuera-
Respondía entre balbuceos
Ni lágrimas,
ni ganas de tierra prometida.
El nuevo mundo
tiene grilletes
demasiado
de raíces pa' dentro...
No te preocupes,
siempre me queda el conformismo.
me repites-
Sangra.
Mientras habla..
Habla, por no implosionarse...
¡Explota!,
Aunque no tengo valor para pedírtelo.
No te quedes inmóvil
Aparta los lagartos
cría cuervos sobre ellos
cría callos
entre tus
dedos alargados
Que rasguen sus pieles de musgo
¡y escupe el veneno...!
Yo lo hago ya.
No tengo más saliva
Sigo escupiendo.
Sangre
más sangre
más sangre
y tú lloras
No puedo,
Seguiré escupiendo.
No hay sombra
ni demonio que me
haga desfallecer.
Komodo maldito!
Malditas bestias
de dientes afilados
Atacad mi cuello
dejadla en paz
colgadme por los párpados,
no sigáis arrancándole el canto,
como a un ruiseñor caído.
No habrá miedo-me repites
Nunca lo hubo.
Sólo conformismo...
No! No!
No! NO!! NO NO NO! ! !
No me cabe ni un ápice
de conformismo.
Seré más reptil que cada uno de ellos
me comeré sus huevos,
me comeré el mundo entero
si hace falta.
Pero levanta la vista
porque vuelve a caer la noche
y sigues tan caliente.
Todo acaba siendo una pesadilla
mientras te toco como la última vez
sabiendo que aunque te arranquen la piel
siempre queda el hueso.
Riámonos como hienas
en estado de celo
con infinitas ansias de vida,
y despertémonos sudando
de sopetón.
miércoles, 3 de octubre de 2012
Todo por un poco de locura
Como un Zaratustra de barro.
Árido. Acentuado.
Sigo un camino
delineado
recto,
sin nombre...
Me caigo
cientos de veces,
astillando mis dedos,
mi alma;
cortando las ataduras a la pureza
de contemplarlo todo
con ojos de dios.
Perfección,
mesura,
castidad.
Estoy desvirgado.
En tantos
y tan innobles sentidos,
que cuando cierro los ojos
antes de dormir
suele excitarme la idea
de seguir siendo yo mismo
al despertar.
Vida eterna de pecador,
que redescubre su causa,
y que entre acto y acto
se queda con la mente en blanco.
Reflexionar.
Procurar apartar profundas divagaciones.
Necesito meterme a veces
en coliseos insustanciales
donde leones y tigres
dejen de ser miedos y traumas,
siendo sólo eso:
leones y tigres,
que destripen
cercenen
y devoren mis tripas.
Temer por la vida,
viendo llegar la barca
del gólgota negro.
Contemplar como la sombra absorve la vida.
Sonreir.
La vida sigue. Sigue. Sigue...
Lo insustancial,
en dosis de deseintoxicado,
consigue aportar lo mismo
que un poco de humo
tras un polvo perfecto.
Personalmente,
me encanta<.
Agradezco sus efectos,
su "ninguna pretensión",
su exorcismo de la compleja paradicmática
que envuelve el mundo.
¿Qúe es insustancial?
-Me pregunto
tras escupir demasiadas palabras.
Tú y yo, lo somos.
Quizás más yo, que tú.
Todo lo llevadero.
Aquello que consigue excitarte en las situaciones
más inverosímiles...
Aquello que vestido de obsesión
aparta tu mente del cotarro.
El corazón lo es.
El león y el tigre.
Amar, latir, mandar sangre
a propulsión desde dentro.
Eso es vida aún sin madurar.
Todo lo ligado al raciocinio,
al pensar
y el estar jodido...
queda simbolizado
como importancia primera,
impidiendo que entre sus amasijos
se cuelen los vapores tóxicos
y desinhibidores
que conviertieron a Alonso Quijano
en el perfecto caballero...
sin pecado cometido,
realizado, y "puraesencia".
Árido. Acentuado.
Sigo un camino
delineado
recto,
sin nombre...
Me caigo
cientos de veces,
astillando mis dedos,
mi alma;
cortando las ataduras a la pureza
de contemplarlo todo
con ojos de dios.
Perfección,
mesura,
castidad.
Estoy desvirgado.
En tantos
y tan innobles sentidos,
que cuando cierro los ojos
antes de dormir
suele excitarme la idea
de seguir siendo yo mismo
al despertar.
Vida eterna de pecador,
que redescubre su causa,
y que entre acto y acto
se queda con la mente en blanco.
Reflexionar.
Procurar apartar profundas divagaciones.
Necesito meterme a veces
en coliseos insustanciales
donde leones y tigres
dejen de ser miedos y traumas,
siendo sólo eso:
leones y tigres,
que destripen
cercenen
y devoren mis tripas.
Temer por la vida,
viendo llegar la barca
del gólgota negro.
Contemplar como la sombra absorve la vida.
Sonreir.
La vida sigue. Sigue. Sigue...
Lo insustancial,
en dosis de deseintoxicado,
consigue aportar lo mismo
que un poco de humo
tras un polvo perfecto.
Personalmente,
me encanta<.
Agradezco sus efectos,
su "ninguna pretensión",
su exorcismo de la compleja paradicmáticaque envuelve el mundo.
¿Qúe es insustancial?
-Me pregunto
tras escupir demasiadas palabras.
Tú y yo, lo somos.
Quizás más yo, que tú.
Todo lo llevadero.
Aquello que consigue excitarte en las situaciones
más inverosímiles...
Aquello que vestido de obsesión
aparta tu mente del cotarro.
El corazón lo es.
El león y el tigre.
Amar, latir, mandar sangre
a propulsión desde dentro.
Eso es vida aún sin madurar.
Todo lo ligado al raciocinio,
al pensar
y el estar jodido...
queda simbolizado
como importancia primera,
impidiendo que entre sus amasijos
se cuelen los vapores tóxicos
y desinhibidores
que conviertieron a Alonso Quijano
en el perfecto caballero...
sin pecado cometido,
realizado, y "puraesencia".
Deudor de guisantes
en
volver a abrir la boca.
Pero
el tiempo no perdona.
las
palabras
se
atragantan
y
balancean
en
un limbo personal,
donde
sólo consigue zafar
la
fortaleza interior
y
las ganas de largarse.
Detesto
no
emitir
más
que un balbuceo.
Infantil
e inmóvil.
¡Mi
vida, mi pura esencia!
Relegada
a una mirada
con
nostalgia.
Pero
como toda
mal
mosca,
que
huele la cerveza
y
la podredumbre
arranco
mi
silencio
como
el sol
me
arranca la piel,
nada
más amanecer.
Y
aparezco,
desde
una invisibilidad,
no
diré que programada,
pero
sí descatalogada.
Para
decir:
¡Soy
yo, huelo el mundo!
que
levante la mano
y
me lanze su lengua!
Un
ejercicio de fe.
Dejar
escapar
lo
que procrea en mi cabeza.
Aún
sin que nada me mueva,
ni
tenga un maestro
al
que debiera honrar con mi
poética,
lírica, rima asonante…
(risas)
Sólo
son palabras.
Pero
joder…
Hoy
son las mías.
Y
eso me encanta.
miércoles, 22 de agosto de 2012
Corazón que sofoca
No por amanezer
de forma continuada
se practica el escapismo
de las horas de sueño.
Noches cerradas,
a cal y canto.
Secuencias sin interludios
o intermedios de sueño.
Lágrimas
cayendo por debajo
de la piel.
Amaneze
y un reguera tenue
de frío me paraliza
la garganta.
Siempre cae la noche,
sin demora,
interpretando la canción
que todos conocemos,
que nadie oye
mientras duerme profundo,
pero que en mi caso
escucho hasta la saciedad.
Un lamento,
un sonido prolongado,
en una sola nota sostenida,
aguda y ahogada.
Un lamento sin tristeza alguna,
como gritos de gato
mientras cierras el saco...
La noche me conmueve
y me incita a perderme.
En mí, entre mí, conmigo...
Procuro cerrar los ojos
durante el día,
para que al anochezer
sea mi oído,
y no mi vista,
quien me dicte
la pauta a seguir.
La locura interminable.
El corazón a bocanadas.
de forma continuada
se practica el escapismo
de las horas de sueño.
Noches cerradas,
a cal y canto.
Secuencias sin interludios
o intermedios de sueño.
Lágrimas
cayendo por debajo
de la piel.
Amaneze
y un reguera tenue
de frío me paralizala garganta.
Siempre cae la noche,
sin demora,
interpretando la canción
que todos conocemos,
que nadie oye
mientras duerme profundo,
pero que en mi caso
escucho hasta la saciedad.
Un lamento,
un sonido prolongado,
en una sola nota sostenida,
aguda y ahogada.
Un lamento sin tristeza alguna,
como gritos de gato
mientras cierras el saco...
La noche me conmueve
y me incita a perderme.
En mí, entre mí, conmigo...
Procuro cerrar los ojos
durante el día,
para que al anochezer
sea mi oído,
y no mi vista,
quien me dicte
la pauta a seguir.
La locura interminable.
El corazón a bocanadas.
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